La Confederación General del Trabajo (CGT) decidió en las últimas horas retomar una dinámica de contactos informales con el objetivo de reorganizar su estrategia frente a la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. Sin convocatorias institucionales confirmadas y con un escenario legislativo reconfigurado tras la sanción del Presupuesto 2026, la central obrera optó por priorizar una etapa de coordinación interna antes de volver a exponerse públicamente.

Desde la conducción cegetista aclararon que, por el momento, no existe una convocatoria formal del Senado. “No hay invitación del Senado. Haremos encuentros entre nosotros para delinear las próximas reuniones y la visita que haremos a los gobernadores, pero todavía no están confirmadas”, señalaron fuentes sindicales a la señal TN.

La aclaración se produjo luego de que circularan versiones sobre un supuesto encuentro promovido por la senadora Patricia Bullrich antes del debate en la Cámara Alta. En ese contexto, la CGT avanza con cautela y busca construir una estrategia común en un escenario que combina diálogo político, presión pública y negociaciones reservadas.

En lo inmediato, la agenda parlamentaria está marcada por el inminente reinicio de las conversaciones en el Senado. Se prevé que a partir de este miércoles se reactiven las reuniones, con una ronda de contactos encabezada por Bullrich junto a senadores propios y de bloques dialoguistas. Además, el viernes está prevista una reunión de la mesa política, con participación de funcionarios nacionales y legisladores libertarios, para definir la estrategia legislativa del oficialismo. En paralelo, se desarrollarán encuentros técnicos entre asesores parlamentarios, empresarios y centrales sindicales.

Reordenamiento interno

La CGT ya había tenido una participación activa en diciembre, cuando su cúpula asistió al plenario de las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda del Senado, donde expresó su rechazo al proyecto del Poder Ejecutivo.

En esa instancia, Jorge Sola, secretario general del gremio de Seguros e integrante del triunvirato de conducción de la CGT, advirtió sobre el alcance de la iniciativa y sostuvo que los legisladores “tienen una gran responsabilidad en lo que se va a modificar en las relaciones del mundo del trabajo, que toca los derechos individuales de los trabajadores y va en contra de sus representaciones sindicales”.

Aquella etapa combinó la presencia institucional con una movilización en las calles, que incluyó un acto en Plaza de Mayo junto a legisladores de Unión por la Patria. Sin embargo, durante enero la central obrera optó por un esquema más reservado, enfocado en alinear posiciones internas y reforzar canales de negociación subterráneos antes de avanzar con nuevas acciones políticas públicas.

El rol de las provincias en la etapa que viene

En paralelo al ordenamiento interno, la CGT volvió a poner el foco en los gobernadores como una pieza clave de su estrategia para incidir en el trámite legislativo. En la central sostienen que, más allá de las diferencias políticas, los mandatarios provinciales conservan influencia sobre senadores y diputados y pueden incidir en el contenido final de la reforma.

En ese marco, la conducción sindical prevé retomar una ronda de contactos formales e informales para explicar los puntos que consideran más sensibles del proyecto y medir el clima político en las provincias. Está previsto que esos encuentros comiencen a definirse en los próximos días.

Este movimiento se da en simultáneo con la ofensiva del Gobierno sobre el mismo tablero. El ministro del Interior, Diego Santilli, inició una nueva gira por las provincias con el objetivo de sumar apoyos al proyecto oficialista en el Congreso, con la intención de concretar durante enero reuniones con al menos 10 gobernadores.

La dinámica anticipa un escenario de negociaciones cruzadas, con mandatarios provinciales expuestos a presiones contrapuestas. Hasta ahora, el oficialismo viene imponiendo su estrategia: desde la CGT reconocen que, tras el armado de mayorías, el Ejecutivo logró aprobar el Presupuesto 2026 y podría repetir ese esquema con la reforma laboral.

Por ese motivo, puertas adentro de la central obrera comenzó a imponerse una mirada más pragmática, que apunta a frenar artículos clave como objetivo mínimo. Mientras el Senado se prepara para reactivar el debate, la Cámara de Diputados aparece como el ámbito donde podrían concentrarse las discusiones de fondo.

Diálogo condicionado con el oficialismo

La confirmación de que no hubo invitación formal también se dio luego de declaraciones públicas de Patricia Bullrich en Mar del Plata. “Vamos a aceptar cambios, con la condición de que sea una ley para cambiar. Si no, nos quedamos con lo que hay. Los cambios no pueden trascender una línea en la que volvés a lo mismo. Estamos dispuestos a hablar con la CGT si vienen con una propuesta de cambios”, expresó la presidenta del bloque libertario.

En la CGT tomaron nota de esa señal, aunque mantienen una postura cautelosa. La central sindical conserva un canal de diálogo informal con Santiago Caputo y con funcionarios del área laboral, y reconoce que el Gobierno tiene posibilidades concretas de avanzar con la reforma. En ese marco, el objetivo pasó de intentar frenar el proyecto en su totalidad a condicionar su contenido, con especial énfasis en el financiamiento sindical, el derecho a huelga y la prevalencia de los convenios por empresa.

“Van a tener muchos líos. Esta reforma tiene violaciones a conceptos de carácter constitucional y a la vuelta de la esquina se van a chocar contra otra pared de nuevo”, advirtió Sola. Desde la CGT ya anticiparon que, si la iniciativa es aprobada, recurrirán a la vía judicial.